jueves, 29 de enero de 2015

Murray da primero



Andy Murray estará de nuevo en la final del Open de Australia tras ganar a Tomas Berdych, verdugo de Rafael Nadal, por 6-7(6), 6-0, 6-3 y 7-5. El británico no estaba en la lucha por un gran título desde que se coronó en Wimbledon 2013.
Es habitual que después de una gran victoria como la de Berdych ante Nadal exista un bajón de adrenalina. Eso es lo que le pasó al checo, que no podrá disputar la segunda final de 'Grand Slam' de su carrera. Dio igual que Tomas dominara los precedentes por seis victorias a cuatro. Murray, por contra, regresa a la lucha por el título en un gran escenario por primera vez desde que acabó con la maldición británica en Wimbledon 2013.
En su banquillo estaban entonces Ivan Lendl, una leyenda de la raqueta que le enseñó a soportar la presión, y su inseparable amigo Daniel Vallverdú, hoy en el bando de su rival en el otro lado de la red de la Rod Laver Arena. Vestía Adidas y ahora luce de Under Armour.
Una operación de espalda a finales de esa campaña le sirvió de escusa al tenista escocés, que ha llegado a mostrarse a favor de la independencia de Escocia, para caer en el anonimato en los cuatro 'majors'. Desde que derrotó a Novak Djokovic sobre la hierba de la catedral del tenis lo máximo que había hecho eran las pasadas semifinales de Roland Garros, en tierra, una superficie que no es la suya y en la que fue aplastado por Rafael Nadal.
Berdych, que no había perdido un set en el torneo, salió con la confianza que le había dado la victoria con Nadal. Y se notó cuando rompìó el saque de Murray para sacar para la primera manga. Lo que pasa es que el nuevo discípulo del venezolano Vallverdú juega peor con el marcador a favor que con el partido parejo.

Murray da primero

Se adelantó en la semifinal pero tuvo que esperar a la muerte súbita.
Entre medias, los dos contendientes se enredaron con las bolas. Berdych había pedido cambiarlas durante un juego por falta de presión y el británico se había quejado por ello. Cada vez que se cruzaban en la red se cuchicheaban al oído ante la mirada del árbitro, Pascal Maria, que hacía oídos sordos.
En la continuación, el número 7 mundial, al que le pitaban hasta faltas de pie, se paró de piernas y eso fue un pecado capital para la reacción fulgurante del campeón del US Open 2012 y Wimbledon 2013. Murray redondeó un rosco, especialmente importante porque significaba que empezaría sacando en el tercer set. Encadenaría siete juegos. Ya iba lanzado. Cedería tres juegos en el tercer asalto y cinco en el cuarto.
Murray, que adelanta a Nishikori en el ranking y asciende al quinto puesto, tendrá un día más de descanso que su rival en la final de domingo, que saldrá del enfrentamiento entre Djokovic y Stan Wawrinka. El tenista británico es, junto a Wawrinka, el único tenista que oficialmente no conoce la derrota en el presente ejercicio. Es verdad que no disputó ningún torneo preparatorio para el Open de Australia pero formó por Gran Bretaña en la Copa Hopman de Perth. Ganó a Benoit Paire, Jerzy Janowicz y Marinko Matosevic.


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